lunes, 22 de noviembre de 2010

Pasado y Presente: Reflejos Verdaderos

Ah... bostezo con la impunidad que es natural a mi gente, nada hay más elegante y descarado que un felino desperezándose. Es algo cotidiano, quien tiene gatos y los ama... sabe a lo que me refiero, y aquellos que tienen la capacidad de ver la forma del Alma de quienes lo rodean, a veces puede ver esa misma actitud en otros [la actitud de un Animal, no necesariamente la de un felino]... y, a riesgo de sonar arrogante, no puedo dejar de sentir que es un placer que alguien pueda reparar en semejante belleza, porque es algo natural e íntimo, delicado y salvaje.
Inmediatamente siento algo de calor en mis mejillas, es cierta verguenza... timidez... imagino que ante el hecho de saberme observado en algo que considero pertenece a la intimidad. Mirar la naturaleza del otro, su sonrisa, su caminar, el movimiento de su cabello, su intensa mirada perdida, incluso un bostezo... es observar la intimidad... y, durante mucho tiempo, busqué que alguien me viera como era realmente, que tal vez me amara por eso mismo... 
Ah... era joven e inmaduro, entre muchas cosas... y ese capricho de necesidad me llevó por los caminos del extravío, como bien se puede leer en post anteriores. Caminos que terminaron conmigo en una jaula de desquicio; jaula que fue destruida a fuerza de voluntad y que dejó marcas emocionales, heridas sangrantes mientras me arrastraba por las calles de la Ciudad de los Muertos Vivientes.

Me acomodo sobre mi Rama y elijo retomar ese relato, recorrer el Río del Tiempo y enlazar la intimidad y la mirada, el valor de poder "ver" al otro y de verte en los ojos del otro, con la próxima etapa de esta... crónica.

Lo primero que viene a mi encuentro, son las nefastas voces lacerantes y el silencio indiferente que no me reconocía, ambos hechos me desdibujaban los contornos reales. Y es que durante mucho tiempo, la única chispa que con su amor y mirada alentaba vida en este cuerpo mortal era la que me otorgó la Rosa y el Elfo, mi Madre y mi Hermano. Pero el verdadero crecimiento y desarrollo no se acaba con el amor de la familia, de madres y de hermanos, por amorosos que sean.
Entonces, llegó el Oso a mi línea de Tiempo, nuestros caminos se entrelazaron... y él, a través de su talento, esbozó las primeras líneas de mi verdadero Self, una imagen que tomaba los aspectos mas burdos de esta forma física y las revitalizaba. Entiéndase, no hablabamos de una belleza dictaminada por la Matrix, sino por lo que era el Mundo Antiguo.

Y así, el Oso dijo: - "Para que nunca más digas que no eres atractivo" 

Ah! creo que por primera vez pude ver algo de mi y sentirme conforme, aunque era sólo un dibujo... había allí belleza. Era un boceto, era magia secreta... ése era mi Self, tenue y lleno de trazos grises, de sombras, pero ahí estaba, mirando[me]. 
Pero como es sabido, si bien la mirada de los demás es importante, uno debe trabajar para encontrarse, para fortalecerse. Y eso hice... durante un tiempo, me dedique a mimar y a desarrollar lo que quería ser, lo que estaba destinado a ser como Self. Debía hacer que ese boceto adquiriera trazos definitivos, firmes, seguros, y se hicieran realidad en mi persona fisica. 
Sí, durante un tiempo... y luego vinieron otras variables, otras cuestiones que tenian que ver con la inmadurez emocional, con la pérdida de la esperanza, con los anhelos frustrados...  con la necesidad de ser amado, de ser elegido. Y al ser elegido solo por ser el desecho de otros, el tapon de las fallas de los demás... esa imagen que había adquirido nuevos trazos, mas firmes... comenzó a desdibujarse nuevamente, a descompletarse, a distorsionarse.

Así, encadenado, terminé en las jaulas subterraneas del Engendro.
¿Qué fue lo que me liberó? Mi propio Self, claro... pero también hubo otras fuerzas, mas terrenas y sobrenaturales que obraban en toda esta situacion. Siempre funciona así.
En mis intentos de abandonarme a las torturas, rindiéndome por completo... llegó la Pantera, a la que llamo la Dama de la Libertad, y me habló, tocó mi atormentada mente con su enorme garra a través de los barrotes,  susurrando palabras suaves y duras a un mismo tiempo.
Era un tipo de crueldad con la que estaba familiarizado, era la crueldad del que ama, del que sabe su destino... algo que creia [re]conocer  en mi, en un tiempo anterior a esta vida.
Era tiempo de salir de allí... si en en verdad lo quería.
Fue su accionar lo que me devolvió los contornos, como una imagen fantasmal, de lo que los trazos del Oso habían hecho más de cinco años atrás. Chispa de vida, dados por la Rosa y el Elfo, contornos bosquejados de la zarpa del Oso y ahora redefinido por el toque de la Pantera... la Existencia volvía a parpadear mas intensamente en mi corazón, de nueva se filtraba en mi interior.
Voces... voces que me llamaban... me impulsaron a escapar y así llegue a las calles de la Ciudad de los Muertos Vivientes.
Allí comenzó la nueva odisea... porque atravesar aquel terreno no fue fácil.... había sombras de miedo estirando las garras para detenerme y cortarme el aire, tentaculos que me jalaban las piernas, haciéndome temblar por el esfuerzo de querer seguir avanzando. En ese estado, si bien mi Engendro no había  podido capturarme ni encontrarme, hubo otras criaturas que si lo hicieron... así la violenta Angustia y el horrible Pánico empezaron a perseguirme, jugando conmigo... aturdían mis intentos de mejoría, me confundían... y  cuando ellos se iban, me quedaba tendido por días en una constante lamentacion interna, o esbozaba sonrisas huecas a quien me mirara por la calle, hablando sin decir nada. 
Y nadie parecía darse cuenta.

Entonces, a lo lejos, en el Horizonte... se perfilaron los contornos de dos amigos ancestrales, dos jovenes antiguos que, al igual que mi Self, eran tan inconscientes como para meterse en la Ciudad de los Muertos Vivientes. Mis dos hermanos, una Leopardo de las Nieves y un Lobo de la Noche... ¿Qué buscaban aquí? ¿Eran conscientes de lo que hacían? No lo sé... sólo sé que estaban allí.
No estaban en el Bosque... ni en la Isla de la Noche... ni lejos dentro de la Matrix... habían regresado de su último viaje Y estaban aquí, conmigo!! 
Me habían encontrado... alguien me había encontrado.

Así como la Rosa y el Elfo, el Oso y la Pantera, ellos dos, con el poder que late dentro de su interior, ahuyentaron las sombras más mezquinas, destrozaron los tentáculos, y pusieron a raya a los Muertos Vivientes que suplicaban... pues, ¿qué monstruo puede hacerles frente a semejante Lobo de la Noche y a tan hermosa Leopardo de las Nieves? 
Durante aquellos meses establecimos una Zona de Refugio, incluso dentro de la Ciudad de los Muertos Vivientes, pues, como se sabe... nadie más que mi propio Self podía salir de este lugar, ellos sólo podían acompañarme y ayudar en el proceso de curación.

Ése proceso de curación llegó una mañana soleada de domingo, luego de que una Sombra, mas grande y poderosa que las otras, una creación de Angustia, entrara en nuestro campamento y me abriera las heridas que estaban cerrando.
Entonces, mis amigos, tal vez sin saberlo, se alinearon y realizaron una de las magias más poderosas que está al alcance de cualquier ser. Escucharon con el Corazón. 
Hablé, y conté abiertamente acerca de los miedos y las torturas, del dolor que sentía... de lo desdibujado que estaba, del miedo a desaparecer, de perderme, de la desesperación que sentía al no encontrar una salida y al horror de verme despreciado y enfermo, jamás elegido ni amado...
Y lloré por la Máscara rota que era, por el Self que no lograba Ser... 

Apenas afloraron esas lágrimas por mis ojos pálidos... la corta distancia fisica que habia entre los tres desapareció. El Lobo y la Leopardo cerraron filas sobre mi figura y me cubrieron con el abrazo mas cálido y poderoso que he podido experimentar... fue una conmoción. 
De sus ojos también brotaban lágrimas, reflejos de las mías... y en esos ojos de Leopardo y de Lobo, en sus voces entrecortadas, llenas de pesar, de bronca y de tristeza... por primera vez me vi reflejado por completo; porque ellos no estaban viendo a la Máscara [nunca la habian visto en realidad], sino al Self... me devolvían con una sorprendida y violenta ternura todo lo que fui, era y estaba destinado a ser. 

Y ellos dijeron: - "Cuando estamos allá, extrañamos a nuestro amigo..."

Así, con palabras que guardo en mi corazón [porque es una intimidad más privada aún, que corresponde a los tres] y con sus lágrimas en las que aprendi a verme, ellos bendijeron mi renacimiento, lo marcaron a fuego.
Lo que la Rosa, el Elfo, el Oso y la Pantera habían delimitado, una Leopardo y un Lobo terminaron de forjar y depositaron en mi interior el recuerdo y la verdad de mi Self.
Y no lo olvido.

No por primera vez, al recordar estos hechos, se me humedecen los ojos, que ya no son pálidos y débiles, sino fuertes y dorados, como ascuas infernales. Sobre mi Rama, me incorporo y miro al cielo nocturno... hoy está nublado, violaceo, un cielo que pareciera estar gestando cambios, anunciando transformaciones para los que saben escuchar el movimiento que se está generando.
Desde ese entonces, del Día del Bautismo, como suelo llamarlo en mi interior... mi Self recobró las fuerzas necesarias para completar el camino que había empezado, para salir por mis propios medios de la Ciudad de los Muertos Vivientes.
Como era de esperarse, mis dos amigos volvieron a marcharse, pues ellos también debían proseguir con los caminos que habían elegido tomar. Abandonaron la Zona de Refugio que habíamos construido para esta ocasión y nos despedimos como siempre lo hacemos: con la alegria y la tristeza que siempre signan esos momentos.
Me quedé durante un tiempo en esa Zona, recuperándome un poco más, recordando los meses que había pasado en tan grata compañía; después de todo, por encima de los edificios más altos, a los lejos, se podían vislumbrar las montañas que indicaban que el Mundo Antiguo estaba cerca.
Y mientras  recuerdo, valoro y rescato el poder de verse a uno mismo reflejado en los ojos de los que te aman de verdad, pues no hay espejo mas sincero en el que uno puede verse... no investido con las proyecciones de los otros, de otras Máscaras, sino con las miradas que van de un Espíritu a otro.

Desde entonces, me he recuperado, sanado y fortalecido... entrenado mi corazón en la disciplina de amar de verdad, con todo lo que ello implica. Recuperé y aprendi a apreciar mi verdadera belleza, mi elegancia... a pesar de que sigo sintiendo timidez cuando alguien puede vislumbrar algo de mi Espíritu y decirlo.
Imagino que eso también es un aprendizaje, aprender a aceptar lo que uno es y lo que puede despertar en los demás... y si uno despierta a otro en algo, merece el amor que hay en tal acto.

Este último sábado alguien ha dicho de mi: - "Manus... es una paradoja... no puedo describirlo de otra forma. Tiene suavidad, es alto y delgado, flexible, como el bambú... es delicado... pero también es duro, determinante... es una paradoja, por eso. Es como una música dulce, pero tiene una melancolía muy profunda, no de depresión. Es como un cristal de cuarzo... con una dureza y fuerza extrema, pero con miles de facetas de arcoiris."

Aún hoy, a unos días de ese momento, me sorprende que un completo desconocido, al que veo por primera vez, en un ejercicio pueda percibir eso de mi... ni siquiera amigos de años han sabido hablar con esas palabras de mi. No deja de ser extraño...
Ronroneo un poco, alegre y triste, a partes iguales por tal suceso... un desconocido que con solo cruzar unas palabras puede verme.

Y León murmura - "No te sorprendas, es lo que eres... y los que ven de verdad, te verán. Aceptalo"

- "Si" - respondo con una sonrisa inquieta - "Tengo que aceptarlo... pero no deja de ser tan extraño"

Aprendiendo a reconocerme...

4 comentarios:

Osito Gótico dijo...

Me hiciste llorar, imaginándote cobijado por el Lobo y la Leopardo, llorando tu dolor, tan conocido por los años amistad mundanos, los milenios de amistad existencial... justamente hace poquito hablamos de cómo me gusta mirarte, cómo siento que estás atento, elegante, erguido, escuchando los sonidos sutiles, atravezando las dimensiones con tus penetrantes ojos dorados... Te imagino en esa oscuridad palpitante, tu llama oscura recortando la silueta felina contra el blanco de la luna... que regocijo... tan adorable mi gatito, libre, atento... exultante de magia...

Manus dijo...

Pequeño Oso... que descubres tu ternura, que está allí para entregar esa ternura a los demás... gracias por tus palabras, tambien me devuelves un reflejo acertado de mi verdadero Espíritu... porque no sólo ves lo que soy, sino que escribes y me haces saber cuanto me amas con gestos y palabras...
Eso es lo valorable... no atesorar el amor dentro de uno, por miedo a que se rompa o a que no lo quieran.... es bueno dejarlo libre en el Mundo y hacerselo saber a la persona que amas cuanto lo amas...
El tiempo no siempre permite que en el futuro se puedan decir las cosas... el tiempo para amar, es hoy.
Bendito los que ofrecen su amor sin reservas...

El camino prosigue...

Anónimo dijo...

Reflejos verdaderos,reflejos del alma,únicos y sublimes !!!! Al igual que el OSO, también me hiciste llorar....no solo por sentir en mi corazón, tan profundo dolor ,sino por percibirte ,al igual que la flor de Loto, resurgir de las dificultades, dolores, heridas ....y llegar a tu SER con tanta elegancia, mirada penetrante y COMPARTIR tímidamente tu alma desnuda,TU AMOR VERDADERO. Te quiero tanto tanto!!!!! gato enramamado. Adrya ( que hoy también soy Diana, Adri, Adriana...y otros tantos....)

Manus dijo...

Adrya... gracias por tus palabras, por tus lágrimas... como siepre digo... valoro cada gesto, palabra o accion que ponga de manifiesto el valor d elas emociones y el vínculo...

El camino prosigue y quiere ver a dónde me lleva...